01/06/2010
Un accidente inoportuno
Lugar: Alaska
Sin duda alguna, llegar hasta Alaska en bicicleta en otoño, no es la mejor de las ideas....

No recuerdo muy bien en qué año fue, pero si que no era una época oportuna para pedalear hacia el norte, dirección Alask. Debía ser en octubre: el frío, la lluvia, viento,..; a la altura de la milla 496, al lado del río Liard, la lluvia hizo casi impossible continuar. Esperé dos días ya al reanudar mi camino me encontré con dos jóvenes de Anchorage, a quienes había conocido hacía pocas semanas. ellos regresaban a Alaska. Me preguntaron porqué no regresaba con ellos inormándome que las carreteras de Alaska estaban pavimentadas. Acepté su ofrecimiento ya que tenía que regresar por el mismo camino hacia el sur. Pusimos la bicicleta en el techo de su coche deportivo GTO. A eso de las diez de la noche, Richard tomó el volante. Habíamos recorrido pocos kilómetros cuando, al tomar una curva a velocidad excesiva, perdió el control de su vehículo. El coche dió varias vueltas de campana en su caída haci aun río 30 metros más abajo y de fuerte corriente, en el que nos precipitamos. Nadamos hasta alcanzar la orilla y salir del agua, y pude oir a Richard gritar: "Maldita sea, yo lo hice.... yo mismo lo hice. Mis 1200 dólares de pintura" -se lamentaba- Volví hacia el helado río a recoger mis pertenencias. Todo, absolutamente todo estaba unos 30 metros más abajo. Richard empezó a avisarme: "!Sal del agua antes de que mueras congelado! La tempertura debía ser inferior a los cero grados aquella noche, ya que mis cosas se habían transformado al poco tiempo de salir del agua en un enorme bloque de hielo... Tam pronto como pude enderezar mi bicicleta me puse de nuevo en marcha, pero para entonces ya había tenido suficiente de la "carretera de Alaska". No pude conseguir piezas de repuesto para las partes perjudicadas de mi máquina defectuosa. No me quedó más remedio que seguir hacia Alaska sin mi amada compañera....